Manuela Álvarez y Alma Feral: una ceremonia textil en Cali Distrito Moda

De desfile a ceremonia colectiva

En un país donde el diseño comienza a comprender su rol como herramienta de transformación social, la diseñadora Manuela Álvarez elevó la pasarela a un acto poético en Cali Distrito Moda 2025. Su colección, titulada Alma Feral, no fue simplemente un desfile, fue una declaración de principios, un ritual y un homenaje a la ancestralidad del oficio textil, y una poderosa invocación de la moda como acto de memoria.

En lugar de una pasarela convencional, Manuela propuso una puesta en escena ceremonial. Bajo una atmósfera casi espiritual, más allá del vestuario y del rito como lenguaje, 10 modelos caminaron lentamente mientras 5 artesanas —representantes vivas de la sabiduría manual— tejían, bordaban y ensamblaban prendas en tiempo real. La interacción fue íntima, las modelos se inclinaban ante las tejedoras en una venia silenciosa pero profunda, cargada de respeto, como si cada hilo fuera un verso de gratitud. La diseñadora Manuela Álvarez comentó: “no será un desfile, será una ceremonia” y cumplió, cada paso, cada mirada, cada textura habló por sí misma.

Esta colección nació de la colaboración entre Manuela Álvarez, la organización Asodamas/MAZ y la Casa Social de la Mujer. Más allá del diseño, lo que sobresalió fue una narrativa poderosa reconociendo a las manos que construyen la moda desde el silencio y el saber heredado, logrando que Alma Feral sea tributo a las raíces.

Su pasarela, fue un manifiesto visual que invitó a desacelerar, a mirar de cerca, a honrar. Como explicó la diseñadora: “la venia que hacían las modelos es un símbolo de agradecimiento hacia quienes, con sus manos, tiempo y conocimiento, hacen posible la existencia de cada prenda”. En tiempos de consumo veloz, esta reverencia resuena como un llamado urgente a la moda sostenible.

La puesta en escena fue parte de la Pasarela de Inclusión Colombia, liderada por Jimena Toro, una plataforma que celebró la diversidad en todas sus formas. Sobre la pasarela caminaron cuerpos de distintas edades, razas, identidades y capacidades. Este encuentro no solo visibilizó el talento de diseñadores emergentes y consagrados, sino también impulsó más de 1.500 empleos directos, dinamizó el turismo cultural del Valle del Cauca y dejó un mensaje claro: la moda colombiana tiene alma, tiene cuerpo, y sobre todo, tiene causa.

“Alma Feral” fue también una lección estética. Macramé, telar manual, bordado tradicional, técnicas que muchas veces se consideran periféricas, se convirtieron aquí en protagonistas de una moda que respira autenticidad. La crítica especializada —incluyendo Vogue— celebró la propuesta de Manuela como “una potente voz del estilo urbano capaz de traducir a la moda el perfil sociológico de nuestro tiempo”.

En cada textura, una historia; en cada prenda, una comunidad; concluyendo que la moda es inclusión y territorio.

La propuesta de Manuela Álvarez en Cali Distrito Moda nos recuerda que el futuro de la moda no está en lo nuevo, sino en lo verdadero. Alma Feral, es un grito silente que nos invita a volver a lo esencial, al contacto humano, a la dignidad del oficio, a la belleza que no necesita ruido para hacerse sentir.

En un mundo saturado de imágenes y tendencias efímeras, esta colección nos dejó algo que trasciende la pantalla: la sensación de haber presenciado algo sagrado, porque la nueva moda no solo viste cuerpos, conmueve almas.